EXPERIMENTACIÓN PSICOLÓGICA Y ESPIRITISMO

Ubaldo Rodríguez de Ávila

 

Conviene aclarar que en el presente trabajo se evitó, intencionalmente, cualquier tentativa de exactitud técnica en cuanto a la formalidad en la escritura de cualquier opúsculo, como por ejemplo las citas bibliográficas, que son presentadas sin un patrón fijo y sin las normas establecidas para citarlas; con esto se quiso dejar  la original forma en que surgían los pensamientos y se elaboraba el presente escrito. Lo nuestro es más un trabajo de síntesis que de análisis, pues éste (los análisis extensos) lo dejamos de lado, por ahora, para brindar al lector una exposición sencilla  y de fácil entendimiento. 

 

ALLAN KARDEC Y LA  HISTORIA  DE   LA  EXPERIMENTACIÓN  PSICOLÓGICA

 

De dónde venimos? Para dónde vamos? Quienes Somos? Qué es el alma? Por qué del sufrimiento? Existen los Espíritus? Y si existen, qué son?, Existe Dios?, preguntas como estas han estado agobiando la mente del hombre desde muchos siglos atrás, donde existen igualmente diversas respuestas a estas preguntas; desde las religiones hasta la Psicología, la Teología, la Teosofía, todas intentan dar con la verdad a dichos fenómenos no poco inquietantes acerca del hombre, de Dios y del alma.

 

Hay, en la humanidad, tres posiciones a cerca de la concepción sustancial del hombre, tal son la posición monista, vertiente del materialismo puro, que considera al hombre constituido solo y exclusivamente de materia; está la posición contraria que es el dualismo, considerando al hombre como formado por cuerpo y alma. Ésta es una posición que se acerca al espiritualismo, no siguiendo de allí que se tenga que creer necesariamente en la existencia de Dios, o de la preexistencia del alma, tal el caso de la tercera posición que es la  Espírita   o Espiritista, que acepta la idea dualista y completa la cuestión desde una perspectiva científica  y filosófica, dando respuestas a todos los interrogantes expuestos desde una posición nada fanática y sí crítica en torno de lo que se plantea. Ésta posición ( la Espírita ) es la que trataremos en el recorrido de nuestra breve monografía.

 

Con lógica se cree, que por definición (etimológica), la Psicología debería dar respuestas a las cuestiones existenciales del  hombre,  principalmente  en  lo concerniente a la idea del alma; sin embargo no es eso lo que se observa con ella después  que separa sus raíces de la Filosofía.

 

Se considera que la Psicología Experimental tiene su origen cuando el físico alemán Gustav Theodor Fechner, realizaba estudios concernientes a la psicofísica en 1860, utilizando datos experimentales para probar e inducir la relación entre magnitudes físicas y sensoriales, relación que tenía una formulación matemática logarítmica, conocida como Ley de Fechner, considerada como una de las leyes básicas de la percepción.

 

Sin embargo, es el año de 1879 que la Psicología toma como el inicio de la Psicología Científica o Experimental, cuando el psicólogo alemán Wilhelm Wundt funda el primer Laboratorio Psicológico. La Psicología se posiciona como disciplina científica y los conceptos de Wundt dominaron en éste campo, por lo menos hasta los inicios del siglo XX, en que los métodos introspectivos y el hecho de considerar los fenómenos psíquicos internos como objeto de observación, fueron dejados de lado.

 

Más tarde, encontramos en el escenario al estadounidense J. B. Watson, fundador del conductismo, definiendo a la Psicología como la ciencia del comportamiento (externo y observable) y no de la mente, o del alma. Hasta aquí es lo que más se conoce de los orígenes de los estudios psicológicos, pero con justicia podemos decir que la historia de la  Psicología  Científica tiene  bases un poco más distantes.

Desde 1857, con el surgimiento del Espiritismo, se da a la humanidad conocimientos más claros, con bases científicas, a cerca de la realidad de la vida, la naturaleza del hombre, del alma y los espíritus, a cerca de la comunicabilidad con el mundo espiritual y la idea de Dios, desde una perspectiva netamente científica. Pero al hablar de ciencia, debemos definirla como un conjunto de verdades lógicamente encadenadas entre sí, formando un sistema coherente que proporciona datos verificables de una realidad específica. El conocimiento científico metodista y sistemático, utiliza medios de investigación especialmente adaptados a la naturaleza de los fenómenos observados y sintetiza los resultados de esas investigaciones en un sistema de verdades lógicamente encadenadas.

 

El Espiritismo, al examinar los efectos según los métodos especialmente adoptados para investigar la existencia del espíritu y su intervención con nuestro mundo, reuniendo los resultados en un sistema de verdades provistas de encadenamiento lógico, se afirma pues, como ciencia. El espiritismo no ha dicho nada de manera hipotética, todo lo que se afirma se ha pasado por el examen más riguroso  que la razón proporciona y de los instrumentos de investigación que nos da la misma Ciencia Espírita; fue por eso que Allan Kardec (el codificador del Espiritismo) afirmaba que “si la ciencia demuestra que estamos equivocados en un punto, dejaremos este punto y seguiremos la ciencia”. Porque la creencia del espírita no está basada en una fe ciega; la creencia del espírita está basada en la comprobación personal de los postulados que abraza; no de manera dogmática y sí razonada, porque antes de creer nos instamos a comprender; porque el Espiritismo no le teme a la razón; porque el espírita sabe que es mejor rechazar 99 verdades que aceptar una sola mentira.

 

Si alguien comprueba que cualquier postulado divulgado por el Espiritismo está en contra de la razón y de la naturaleza, que se lance al viento, que se divulgue y se desmienta la Doctrina Espírita , pero con datos claros y comprobaciones certeras. No se trata de fanatismo, se trata de buscar la verdad que nos hará libres, y no es que se diga que el espírita posee la verdad absoluta, por el contrario, todavía no se ha dicho la última palabra; de lo que se trata es de liberarnos del yugo, de las amarras de los preconceptos absolutistas de los fanáticos científicos y religiosos, dueños de una “verdad” que muy a menudo la historia misma a desmentido a través de los hechos. Podemos decir, con propiedad y absoluta confianza, que asistimos frecuentemente a la comprobación de los Postulados Espíritas a través de las diversas investigaciones en múltiples áreas del saber científico.

 

Para hacer justicia, debemos decir que el periodo experimental de los conceptos psicológicos nacen en Enero de 1858, en París, cuando  Allan Kardec lanza el órgano de divulgación titulado Revista Espírita conteniendo éste enunciado: “Periódico de Estudios Psicológicos”.  Estas son algunas líneas extraídas de la introducción de esa primera edición de La Revista Espírita:

“La rapidez con la que son propagados en todas las partes del mundo los fenómenos extraños de las manifestaciones espíritas es una prueba del interés que ellos suscitan. Simple objeto de curiosidad desde el principio, no han tardado en despertar la atención de los hombres serios que entrevieron, desde el principio, la influencia inevitable que deben tener en el estado moral de la sociedad. Las nuevas ideas que surgen se popularizan cada día más, y nada podrá parar el progreso, por la razón bien simple que estos fenómenos están al alcance de todo el mundo, o casi todo, y ninguna autoridad humana puede impedir que se produzcan“.

 

“Si se les obstruye en un lugar reaparecen en otros cien. Aquellos, pues, que pudieran encontrar algún inconveniente, serán restringidos, por la fuerza de las cosas, a sufrir las consecuencias, como ocurre con los emplazamientos de las nuevas industrias que, originalmente, dañan intereses privados, y ante los cuales todo el mundo se acaba conformando porque no se puede hacer de otra manera. ¡Que no se puede hacer y decir contra el magnetismo! y por tanto todos los rayos lanzados contra él, todas las armas que se usaron, incluso el ridículo, se rindieron ante la realidad, y sólo sirvieron para ponerlo de relieve cada vez más. El magnetismo es una fuerza natural, y delante de las fuerzas de la naturaleza, el hombre es un pigmeo parecido a esos pequeños mequetrefes que refunfuñan inútilmente contra lo que les asusta. Se encuentra en las manifestaciones espíritas como las del sonambulismo; si ellas no se producen en pleno día, públicamente, no se pueden negar las que tienen lugar en la intimidad, pues cada familia puede encontrar un médium entre sus miembros, desde la infancia hasta la vejez, como se puede encontrar un sonámbulo. ¿Quién, entonces, podrá impedir a la primera persona que sea un médium o un sonámbulo? Los que combaten esto no han reflexionado sobre ello. Aunque una vez que una fuerza está en la naturaleza, se puede detener un instante: aniquilar ¡jamás! no se hace más que desviar el curso. Si la fuerza que se revela en los fenómenos de las manifestaciones, cualquiera que sea la causa, está en la naturaleza, como del magnetismo; no se destruirá de la misma forma que no se puede aniquilar la fuerza eléctrica. Lo que hace falta, es observarla, estudiar todas sus fases para deducir las leyes que la rigen. Si se está en un error, o una ilusión, el tiempo hará justicia; si es la verdad, la verdad es  como  el   vapor: mientras más se comprime, más grande es su fuerza de expansión...”

 

“...Hoy es una ciencia que desvela todo un mundo de misterios, que vuelve patentes verdades eternas que nuestro espíritu sólo podía presentir; es una doctrina sublime que muestra al hombre el camino del deber, y que abre el más vasto campo que la filosofía haya podido observar. Nuestra obra sería por lo tanto incompleta y estéril si nos quedásemos en los estrechos limites de una revista anecdótica cuyo interés sería rápidamente extenuado. Se nos impugnará quizá la calificación de ciencia que damos al Espiritismo. No tendría sin duda, en ningún caso, los características de una ciencia exacta, y ese es precisamente el error de los que pretenden juzgarlo y experimentarlo como un análisis químico o un problema matemático; ya hace mucho que hay una ciencia filosófica. Toda ciencia debe estar basada en hechos; pero los hechos por si solos no constituyen la ciencia; la ciencia nace de la coordinación y la deducción lógica de los hechos: es el conjunto de las leyes que los rigen. ¿El Espiritismo ha llegado al estado de ciencia? Si se entiende como una ciencia perfecta, será seguramente prematuro responder afirmativamente; pero las observaciones son actualmente bastante numerosas para poder deducir al menos principios generales, y es allí donde comienza la ciencia....”

 

“...La consecuencia capital que resulta de estos fenómenos es la comunicación que los hombres pueden establecer con los seres del mundo incorpóreo, y el conocimiento que ellos pueden, dentro de ciertos limites, adquirir sobre su estado futuro. El hecho de las comunicaciones con el mundo invisible se encuentra, en términos inequívocos, en los libros bíblicos; pero por una parte, para algunos escépticos, la Biblia no es una autoridad suficiente; por otro lado, para los creyentes, estos son hechos sobrenaturales, suscitados por un favor especial de la Divinidad. Estos no serían para todo el mundo, una prueba de la generalidad de estas manifestaciones, si no los hubiésemos encontrado a miles en otras fuentes diferentes. La existencia de los Espíritus, y su intervención en el mundo corporal, está comprobada y demostrada, ya no como un hecho excepcional, sino como un principio general, en San Agustín, San Jerónimo, San Crisóstomo, San Gregorio Nacianceno y muchos otros Padres de la Iglesia. Esta creencia forma, por otra parte, la base de todos los sistemas religiosos. Los filósofos más sabios de la antigüedad la admitieron: Platón, Zoroastro, Confucio, Apuleyo, Pitágoras, Apolonio de Tiana y tantos otros. La encontramos en los misterios y los oráculos, en casa de los Griegos, los Egipcios, los Indios, los Caldeos, los Romanos, los Persas, los Chinos. La vemos sobrevivir a todas las vicisitudes de los pueblos, a todas las persecuciones, ganar todas las revoluciones físicas y morales de la humanidad. Más tarde la encontramos en los adivinadores y hechiceros de la edad media, en los Willis y las Walkirias de Escandinavia, los Elfos de los Teutones, los Leschies y los Domeschnies Doughi de los Eslavos, los Ourisks y los Brownies de Escocia, los Poulpicans y los Tensarpoulicts de Bretaña, los Cémis del Caribe, en una palabra en toda la falange de las ninfas, de los genios buenos y malos, de los silfos, de los gnomos, de las hadas, de los duendes que han poblado el espacio de todas las naciones”.

 

“Encontramos la práctica de las evocaciones en el pueblo de Siberia, de Kamtchatka, en Islandia, entre los Indigenas de América del Norte, entre los aborígenes de México y Perú, en la Polinesia y hasta dentro de los ignorantes salvajes de Nueva Holanda. Aunque esta creencia esté revestida y disfrazada de variados absurdos según los tiempos y los lugares, no se puede discordar que parte de un mismo principio, más o menos desfigurado; una doctrina no llega a ser universal, no sobrevive a millones de generaciones, no se implanta de un polo a otro entre pueblos diferentes, y en todos los grados de la escala social, sin estar fundada sobre algo positivo. ¿Qué es ese algo? Es lo que nos han demostrado las recientes manifestaciones. Buscar las relaciones que puedan existir entre estas manifestaciones y todas estas creencias, es buscar la verdad. La historia de la doctrina espírita es de alguna forma la historia del espíritu humano; tendremos que estudiar todas estas fuentes, que nos suministrarán una mina inagotable de observaciones tan instructivas como interesantes sobre hechos generalmente poco conocidos”.

 

“...La doctrina espírita nos ofrece en definitiva la única solución posible y racional de una multitud de fenómenos morales y antropológicos de los cuales somos diariamente testigos y sería vano buscar una explicación en todas las doctrinas conocidas”.

 

“...Nuestro marco, como se ve, comprende todo lo que ataña al conocimiento de la parte metafísica del hombre; lo estudiaremos en su etapa presente y en su estado futuro, ya que estudiar la naturaleza de los Espíritus es estudiar al hombre, pues formará un día parte del mundo de los Espíritus; esta es la razón por la que añadimos a nuestro título principal el de periódico de estudios psicológicos, con el fin de hacer comprender todo el alcance”.

 

Hoy persisten las inquietudes acerca de la realidad del alma, y los investigadores más positivistas niegan su verificabilidad por razones que dicen más al orgullo absolutista que al sentimiento por encontrar la verdad. Muchos negando la Doctrina Espírita sin antes tomarse el trabajo de leerla y comprenderla.

 

Para nuevas ideas, nuevos términos. El Espiritismo es una Ciencia de observación y una Doctrina Filosófica de Consecuencias psicológicas positivas profunda, que tiene por fundamento la doctrina cristiana en su esencia primitiva y como instrumento experimental la mediumnidad, de cuya observación racional se extraen los conceptos que forman todo su cuerpo filosófico.

 

Con profunda certeza, la Era Psicológica de la Humanidad nace en 1857, con la publicación de El Libro de los Espíritus, pero como señalamos antes, es en enero del siguiente año (1858) que Kardec deja ver claramente éste carácter con el surgimiento de la Revista Espírita; sin embargo los estudios empiezan  en 1848 cuando se presentan unos fenómenos extraños en el seno de una familia estadounidense, en Hydesville, de apellido Fox.

 

Los fenómenos consistían en la producción espontánea de ruidos y golpes que se presentaban en casa de esta familia. Lentamente se fue observando que los fenómenos en cuestión se producían  bajo la presencia de ciertas personas que fueron designadas bajo el nombre de médiums, que podían, hasta cierto punto, provocarlos a voluntad, permitiendo de este modo repetir la experimentación para su posterior estudio. Estos hechos constituyeron un periodo que fue denominado como “Espiritualismo Moderno”, aunque la fenomenología como tal, fue objeto de especulaciones y tomado como un espectáculo de diversión de los salones de la época.

 

De Estados Unidos de América rápidamente estos hechos pasaron a darse en Francia y luego en todo  Europa.

 

Utilizándose una mesa para la producción del fenómeno, por la comodidad de esta en poder sentarse alrededor de ella y controlar mejor las variables externas o internas, la cuestión podía ser explicada fácilmente por medio de una corriente eléctrica, magnética o algún otro fluido desconocido. En vista de que los movimientos de la mesa se hacían bajo una secuencia inteligente, describiendo los movimientos los cuales se les mandaba hacer, rápidamente quedó en evidencia la intervención de una inteligencia; partiendo del principio científico de que todo efecto tiene una causa, se dedujo que  todo efecto inteligente tiene una causa inteligente

 

Dónde estaría la inteligencia que hacía producir el efecto inteligente en las mesas? Una de dos: o sería interna, o externa a la mesa!. La primera afirmación fue descartada, pues la mesa no tiene cerebro para pensar ni sistema nervioso para su agitación, ni se encuentra ella misma animada por ningún principio orgánico que la vitalice. Entonces, la opción que quedaba era la de que la inteligencia estaría fuera de la mesa; pero, ¿Dónde? ¿Sería el pensamiento de los participantes de la reunión o estaría en otro lugar?:  La primera hipótesis fue descartada cuando de las mesas se fue pasando a sistemas instrumentales más eficaces que permitían obtener información de la fuente de origen de los fenómenos. Es así que se ideó una cestita que soportaba un lápiz, y al ponerse debajo de una hoja de papel y bajo la acción de un médium que no tocaba la cesta ni la hoja de papel, se obtuvo como certera la opción que seguía, o sea, que la fuerza, la inteligencia o la causa inteligente productora del fenómeno eran los seres que ellos mismos afirmaron ser las almas de las personas que vivieron en la tierra y que se encontraban, entonces, viviendo en el mundo de los seres invisibles, denominados Espíritus.

 

Allan Kardec aportó a la humanidad el pensamiento de los Espíritus basado en una lógica trascendental, constituyéndose un nuevo paradigma psicológico que tiene por fundamento la doctrina cristiana, base para la transformación real y definitiva de nuestra sociedad: este es el Paradigma Espírita, manifiesto como un conjunto integral de las tres palancas que mueven la historia de la sociedad: Ciencia, Filosofía y Religión (pero una religión sin formalismo externo o cualquier idea de dogma o ritual, mucho menos de jerarquía eclesiástica). Podemos afirmar, entonces, sin ningún temor al equívoco, que Allan Kardec (pseudónimo que tomó el celebre pedagogo francés discípulo de Pestalozzi, Hipólito Leon Denizard Rivail) fue el primer Psicólogo Experimental que demostró en el laboratorio, bajo el mismo método objetivo de las ciencias, la existencia del alma, dejando claro su naturaleza y la forma de intervención en el mundo corporal, estableciendo toda una estructura filosófica que da cuenta a los inquietantes problemas de la existencia humana, estableciendo una terapéutica nada convencional basada en el amor: amorterapia, consecuencia natural de las enseñanzas de Jesúcristo, tomando para Kardec la posición sin igual como el modelo más perfecto que Dios envió a la tierra para servirnos de modelo y guía;  siendo Jesús el más grande Psicoterapeuta que la humanidad haya conocido.   

 

Es mediante el estudio serio de la relación de los Espíritus con el mundo corporal, aplicándose el método experimental que nos ofrece la ciencia y los instrumentos que nos proporciona la misma ciencia espírita, como se sacan las consecuencias de orden psicológico, ético, moral, en una filosofía profunda. Es aquí donde radica la fuerza de la doctrina de los Espíritus, llevando al hombre a un verdadero autoconocimiento trascendente para alcanzar el clímax de la evolución, proponiendo un cambio de paradigma investigativo que cambiaría el rumbo de la sociedad moderna, que a la vez que se torna avanzada en las telecomunicaciones y la tecnología en general, la realidad psicológica es deprimente cuando se miran los  comportamientos  agitados  hacia  la  sensualidad desenfrenada, hacia los comportamientos neuróticos, psicóticos, hedonistas y criminales.

 

“Como método de elaboración, el Espiritismo utiliza exactamente el mismo que las ciencias positivas, es decir, aplica el método experimental. Se presentan hechos de un orden nuevo que no pueden explicarse mediante las leyes conocidas: el Espiritismo los observa, compara y analiza, y del efecto se remontan a la causa y de ésta a la ley que los gobierna, luego deduce las consecuencias y busca aplicaciones útiles. No establece ninguna teoría preconcebida, motivo por el cual no ha formulado hipótesis sobre la existencia e intervención de los espíritus, como tampoco sobre el periespíritu, la reencarnación ni ningún otro de los principios de la Doctrina. Ha terminado por aceptar la existencia de los espíritus cuando esa existencia se mostró evidente a través de la observación de los hechos, y de igual manera se ha manejado con los demás principios. No son los hechos los que han venido a confirmar la teoría, sino ésta es la que ha llegado posteriormente para explicar y resumir los hechos.  Es rigurosamente  exacto  decir pues, que el Espiritismo e s una  ciencia de observación y no producto de la imaginación. Las ciencias no progresaron seriamente hasta que basaron sus estudios en el método experimental. Hasta hoy se pensaba que ese método sólo era aplicable a la materia, mientras que lo es igualmente para las cosas metafísicas” (La Genesis Allan Kardec, 1868)., 

 

El Espiritismo, como bien ha dicho Kardec, es la nueva ciencia que viene a revelar a los hombres, con pruebas irrecusables, la existencia y la naturaleza del mundo espiritual y sus relaciones con el mundo corporal; nos lo presenta, no como una cosa sobrenatural, sino, al contrario, como una de las fuerzas vivas y que incesantemente obran en la naturaleza, como el origen de una multitud de fenómenos incomprensibles hasta ahora y relegados, por esta razón, al dominio de lo fantástico y de lo maravilloso. A estas relaciones es a las que Cristo hace alusión en diferentes circunstancias; y por esto muchas de las cosas que dijo han sido ininteligibles o falsamente interpretadas. El Espiritismo es la clave con que todo se explica fácilmente.

ALGUNOS INVESTIGADORES CLÁSICOS EN TORNO DE LAS CUESTIONES ESPÍRITAS

La Parapsicologia

El Prof. William Mac Dougall, famoso Psicólogo inglés, profesor de la Universidad de Oxford (Inglaterra) y luego catedrático de Psicología en la Universidad de Harvard (Boston, EUA), y quien fuera llamado, en 1927, para dirigir el Instituto y la Facultad de Psicología de la Universidad de Durham (Carolina do Norte, EUA), también conocida como "Duke University", participó, entre 1923 y 1925, de la comisión de investigación de la  Scientific American sobre los fenómenos espíritas.

En "Duke", Mac Dougall junto con el Doctor en Botánica  e interesado en la Metapsíquica Joseph Banks Rhine, realizaron importante proyecto de pesquisa en torno de las cuestiones espíritas.

Antes que médiums especialmente dotados, estudió individuos tomados al azar entre estudiantes y voluntarios, empleando un juego de cartas padronizadas  y el método estadístico para el estudio de los fenómenos de telepatía, clarividencia y precognición, llamados colectivamente como “Percepción Extrasensorial”  (Extrasensory Perception). Posteriormente el método estadístico fue adaptado al estudio cuantitativo de los fenómenos de Psicocinesia (Psychokinesis).

Después de  85.000 pruebas hechas con los más rigurosos cuidados contra fraudes, aunque involuntarios, los resultados fueron publicados en 1934.

La Psicotrónica

En la extinta Unión Soviética, los estudios de los fenómenos espíritas concluyeron con el nombre de Psicotrónica, nombre que sobre pasa los limites de la Psicología , entendiéndose por Psicotrónica la disciplina que se ocupa de las energías del ser humano teniendo como objetivo el conocimiento de las posibilidades de interacción entre el hombre y el hombre y entre éste y el ambiente, a través de capacidades supranormales poseídas por casi todos.

Algunas experiencias investigativas de telepatía, y luego publicadas,  se llevaron a cabo por el fisiólogo Leonid Leonidovitch Vasiliev, realizadas a partir de 1950 en un  laboratorio por él mismo organizado en el Instituto de Fisiología de la Universidad de Leningrado (actual San Petersburgo).

Otro investigador del agente telecinético fue Boris Vladimir Ermolaev, igual que el  Doctor en Psicología, Prof. V. N. Pushkin.

Los Doctores V. M. Iniushin y G. A. Sergeiev, postularon independientemente la existencia de un "bioplasma" que podría explicar muchos de los fenómenos paranormales.

La  Psicobiofísica

En Brasil, Hernani Guimaraes Andrade propuso (desde su Libro “ La Teoría Corpuscular del Espíritu”, editado en Español por la Editorial Kier S.A., de Buenos Aires, Argentina) la Psicobiofísica , basándose en la teoría espírita elaborada por Kardec, uniendo de ésta forma a la Física, la Biología y a la Psicología, para entender más a fondo, y con bases científicas, el problema  integral de los fenómenos paranormales (o espíritas).

En la línea de raciocinio inaugurada por  Zollner, propuso un modelo de espacio de cuatro dimensiones para explicar los fenómenos espíritas, abriendo el camino para la concepción de nuevos experimentos para  investigar las bases físicas de esos fenómenos.

Todos sus escritos ofrecen, por su didáctica simple para el lector común, una visión de conjunto de las bases teóricas de la Física , de la Biología y de la Psicología que, unidas y extendidas, resultan en un modelo de realidad física en la cual el espíritu es un elemento natural.

De Andrade también están disponibles, entre otros, trabajos de investigación sobre reencarnación (Ocho Casos de Reencarnación, editado en español por Editorial Rivail, en Santa fe de Bogotá, Colombia, 1994),  poltergeist, y "drop-in" (manifestación espontánea del Espíritu de un fallecido que presenta todos los datos objetivos necesarios para  su plena identificación).

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En torno de las investigaciones llevadas a cabo por muchas personalidades, cabe decir que la Médium Eusapia Paladino, despertó gran interés de grandes personalidades científicas de Europa al final del siglo XIX, sometiéndose a largos años de investigación, siendo una de los médiums de efectos físicos más estudiadas por la ciencia hasta nuestros días. Investigadores como: Prof. Chiaia, de Nápoles,  César Lombroso, el Prof. Schiaparelli, Director del Observatorio de Milán, el Prof. Gerosa, Catedrático de Física, Ermacora, Doctor en Filosofía Natural, Aksakof, Consejero de Estado en Rusia, Charles du Prel, Doctor en Filosofía de Munique, el Prof. Charles Richet, de la Universidad de Paris, y algunos estudios llevados a cabo por la Comisión de Milán, en 1892.

También fue estudiada en Nápoles en 1863, en Roma en 1893 y 1894, en Varsovia en 1894 por el Doctor Ochorowicz y científicos de Polonia, igualmente  Sir Oliver Lodge, F. W. H. Myers, el Dr. Richard Hodgson, Sidgwick, el  Coronel de Rochas, Victorien Sardou, Jules Claretie, Adolphe Bisson, Gabriel Delanne, Camile Flammarion (astrónomo), G. de Fountenay y otros, realizaron investigaciones a cerca de la mediumnidad de Eusapia, concluyendo por la aceptación de los fenómenos y convirtiéndose muchos de ellos a la Doctrina Espírita.

Entre 1905-1908 fue estudiada en el Instituto General Psicológico de Paris.

Entre los investigadores queremos resaltar los estudios de Cesar Lombroso, científico famoso de su época. Publicó, entre otros, un importante trabajo sobre mediumnidad a partir del estudio de Eusapia. Tenemos igualmente a Ernesto Bozzano, quien  realizó, entre otros, importantes trabajos sobre desdoblamiento y fenómenos de bilocación, transporte, comunicaciones mediúmnicas entre vivos, y  xenoglosia. 

 

Charles Richet, quien fue uno de los principales investigadores de fenómenos espíritas, estudió profundamente el fenómeno de materialización. El  nombre "ectoplasma"  es creación suya, después de estudiar los fenómenos producidos por la médium Eva C., para designar la sustancia exudada por los médiums para la  producción del fenómeno de materialización. También constató la correspondiente desmaterialización del médium durante las materializaciones de Espíritus.

 

Gustavo Geley realizó  importantes estudios sobre la mediumnidad; fue director del Instituto de Metapsíquica (Francia), publicando importantes obras sobre la cuestión, una de ellas lleva por título “Del Inconsciente al Consciente”, editada en Español por Ediciones Cima, Caracas Venezuela, en 1995.

 

Alexander Aksakof estudió fenómenos de materializaciones, transporte y bilocación; observó también la desmaterialización de un médium de efectos físicos durante una materialización.

 

El  Dr John Crawford, profesor de Ingeniería Mecánica de la  Queen's University de Belfast (Irlanda), dirigió una importante serie de experiencias entre 1914 y 1920, con la médium Kathleen Goligher. Utilizando balanzas, probó que la translación y levitación de objetos y los "raps" son producidos por "estructuras psíquicas" que emanan del cuerpo del médium. Probó también que el médium pierde masa a medida que expele el ectoplasma, recuperándola parcialmente al término de los fenómenos, y que también   los   asistentes   contribuyen    con   algunos gramos de masa corpórea para la producción del ectoplasma.

 

 

Tenemos en escena igualmente a Sir Oliver Lodge, quien escribió numerosos libros entre los que se pueden citar por su importancia los títulos de “Las Avanzadas de la Ciencia”  y “Nuevas Ideas acerca de la Electricidad”. Fue miembro de la Sociedad Real y ocupó el cargo de Rector de la Universidad de Birmingham. Se ocupó de las cuestiones psíquicas y llegó a desarrollar la hipótesis de la proyección de la actividad protoplasmática, o emanación temporal del cuerpo; hipótesis ideada para explicar científicamente los fenómenos de la mediumnidad. Aceptó la existencia y  supervivencia del espíritu, afirmando que la muerte no es más que un paso natural de transición de un estado material de existencia a otro estado, que lo es menos.

 

Norman Wallace, es otro investigador inquieto de un profundo espíritu de pujanza; éste es el comentario de Wallace que hace concluyendo su libro “Almas Libres y Encarceladas”, editado en español por Ediciones Cima, en Caracas, Venezuela, 1995, que luego de hablar de su posición a cerca de la investigación  y las exigencias que todo hombre de ciencia debe tener y su compromiso en la búsqueda de la verdad, por la verdad misma y no por intereses personales, comenta:

 

“...Las demás condiciones exigibles, pueden ser todas esas que se indican comúnmente en los libros consagrados al efecto. A mí me han bastado las que dejo consignadas y por las cuales, así en los relatos que constituyen este libro, como en millares y millares que podría hacer, sin levantar la pluma, he llegado a convencerme de la existencia de un más allá distinto del más acá en que vivimos, pero en absoluto separado de él”.

 

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Sin duda, las investigaciones y los investigadores en torno de las cuestiones espíritas superan el número de los aquí expuestos, en el que no todas estaban dotadas de imparcialidad, pues muchos de ellas hicieron propaganda abierta en contra de los fenómenos espíritas, sin embargo otros se rindieron ante la evidencia, como el caso de William Crookes, uno de los más notables físicos y químicos de Inglaterra en los últimos tiempos, quien descubrió el thalium en 1861, la materia radiante, con aparatos especialmente diseñados por él mismo,  a quien se deben los pródromos  de la Física Nuclear de la actualidad. Sus indiscutibles méritos como investigador  en el dominio de la ciencia experimental, no le dieron el ruidoso renombre que adquirió luego de dedicarse al estudio  de los fenómenos psíquicos, especialmente de la mediumnidad. 

 

Éste hombre recibió múltiples premios y condecoraciones por su carácter científico, como por ejemplo, de la Sociedad Real de Londres y la British Asociation , quien lo nombró su presidente en 1898. “Cuando un hombre de ésta categoría asevera la existencia objetiva de los fenómenos del Espiritismo, es porque se ha documentado muy bien sobre el asunto, y ante éste hecho, tienen indudablemente poco valor esos clamores de sus adversarios de entonces, quienes lo combatieron duramente, apoyándose tan solo en prejuicios, sin haber realizado experiencia de ninguna clase, que pudieran dar alguna justificación a sus contradicciones pseudocientíficas” (Luis Zea Uribe, Mirando al Misterio, 1923).

 

William Crookes llegó a decir textualmente: “Yo era un materialista absoluto y, después de investigar con profundidad científica los fenómenos mediúmnicos, yo afirmo que ellos ya no son posibles, ellos son reales”.

 

También recordamos a César Lombroso, después de examinar la mediumnidad de Eusápia Paladino, que dijo: “Cuando recuerdo que mis colegas y yo nos burlábamos de aquellos que creían en el Espiritismo, me da vergüenza, por que hoy yo también soy Espírita! La evidencia de los hechos venció mi convicción negativa”.

 

Cronwell Varley, el que lanzó sobre el mundo las líneas de la Telegrafía y de la telefonía internacional, en intercomunicación transoceánica, tuvo el coraje de decir: “Solamente niegan los fenómenos espíritas, aquellos que no se dieron el trabajo de estudiarlo. Yo no conozco un solo ejemplo de alguien que lo haya estudiado y que no se haya rendido a su evidencia”.

 

El número de sabios y de científicos que concluyeron por la realidad del fenómeno mediúmnico, después de examinar la Doctrina Espírita , es muy expresivo. En este momento, es la ciencia del psiquismo, especialmente la Psiquiatría , a través de sus mayores representantes, como los Doctores Morris y Netkerton, de San Diego, en California, que, haciendo la terapia de vidas pasadas, demuestran que el individuo ha vivido antes y que varias patologías psiquiátricas  del momento solamente son explicables a través de la reencarnación.

 

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Hoy persisten las  inquietudes hacia la psicofísica,  la memoria,  el aprendizaje, la mente, el alma, pero los interrogantes desaparecen con nuevos enfoques fisiológicos y el uso de procedimientos estadísticos para diseñar experimentos y analizar datos, que se alejan   mucho   algunas   veces    de   los   fenómenos verdaderamente inquietantes, como los del ser transpersonal; la tecnología de hoy con los computadores también ha influido en los métodos y teorías de la Psicología Experimental , en la que la influencia del paradigma conductista ha sido mitigada por el resurgir del estudio de los fenómenos psíquicos internos desde el punto de vista cognitivo, y por la  creciente alianza de esta tendencia con la biología. Sin embargo, hasta ahora ninguna teoría ha unificado la Psicología  Experimental con ella misma y mucho menos con los fenómenos psíquicos ocurridos al interior del organismo; y el Espiritismo ni siquiera merece atención de los más exigentes positivistas como queriendo decir: ¡Yo no creo, por tanto no existe!, enmascarando un miedo a reconocer que lo que tanto se atacó como mentira o fraude, es tanto una realidad a veces mucho más fuerte que la realidad llamada objetiva. Otros, por simple interés o temor de ser señalados y puestos a la burla, prefieren no ir en contra de las normas sociales elaboradas a fuerza de costumbres y preconceptos, disfrazados con aquella frase que se pronuncia con aire de suficiencia y orgullo: “¡Academia Científica!”, frase que hoy es utilizada (en un medio que debería ser el espacio del “buen saber”) como azotes inquisitoriales semejante a aquellos  que en la edad media cometían los más atroces abusos en nombre de Dios y de la Iglesia.   

 

Willian James y las ideas Espíritas

 

Citemos algunos comentarios extraídos del capítulo XII del libro “Mirando Al Misterio”, de Luis Zea Uribe (del cual hablaremos más adelante):

 

“Al ocuparnos de la mediumnidad intelectiva es imposible prescindir de los importantes estudios realizados por la Sociedad Anglo-Americana de Estudios Psíquicos, la que ha podido servirse en sus experiencias de varios médiums notables, entre ellos la Señora Eleonora Piper, de Boston. Por más de veinte años consecutivos, ha estado sometida la mencionada médium, a las más rigurosas pruebas, y los trabajos de investigaciones han sido iniciados por personas del más genuino valor científico, como son, el Doctor Ricardo Hodgson, ya conocido por haber sido él, quien descalificó a  Eusapia Palladino en Cambridge; el Doctor Hyslop, profesor en la Universidad de Columbia,  y  el Célebre   Psicólogo americano Willian James, profesor de Psicología  en la Universidad de Harward...”.

 

Más adelante y en el mismo capítulo, Luis Zea sigue la exposición:

 

“El profesor Willian James, quien desempeñó por largos años la cátedra de Psicología en la Universidad de Harward, y se hizo a una  reputación mundial, ampliamente merecida por la importancia de sus trabajos filosóficos, quiso conocer también a la médium Señora Piper y celebró con ella varias sesiones. Desde las primeras se quedó más que sorprendido  y admirado, pues habiendo ido, como tantos otros, considerándose el hombre fuerte y sin preocupaciones, salió desconcertado y confuso, sin atreverse siquiera a proponer una teoría explicativa de los fenómenos. Oigamos lo que dice al respecto:...”

 

Y el siguiente aparte fue extraído de los estudios realizados por Luis Zea, y que son las palabras textuales de James proferidas en 1885:

 

“Para quebrantar la ley de que todos los cuervos son negros, no necesitamos demostrar que no hay cuervos, sino que existe solo un cuervo blanco, y mi cuervo blanco es la Señora Piper. Sus trances y el análisis de sus estados medianímicos, me convencen en absoluto de que existen en ella nociones que no le han sido allegadas  por la vía sensorial. Cuáles de esas incógnitas  rutas, no he de ser yo quien lo diga, ni vislumbro el menor indicio por dónde pueda tenerse una explicación satisfactoria, pero del hecho no abrigo ni el menor asomo de duda. Así es que, cuando después de ésta convicción por mi adquirida, reflexiono el intransigente criterio con que la ciencia estudia esta cuestión, no admitiendo más que la verdad que se avenga a pesar bajo las horcas caudinas de sus presunciones, me resisto a compartir mi opinión con tan absoluta y sectaria manera de pensar. La ciencia significa ante todo frialdad, desapasionamiento por sus métodos. Suponer que los resultados  de hoy han de ser obra eterna, intangible, es interpretar lastimosamente su verdadero espíritu, degradándole al concepto de parcial bandería.”

 

Tomemos aire y analizamos bien la cuestión...

 

INVESTIGACIONES ESPÍRITAS EN COLOMBIA

 

Las investigaciones espiritistas en Colombia se tienen desde comienzos del siglo XX, cuando Luis Zea Uribe, médico de profesión se inclina por éste tipo de fenómenos.

 

Con los datos obtenidos por Colombia Montoya de Martínez, actual exponente del Espiritismo Colombiano, radicada en Bogotá, por intermedio de la hija de Luis  Zea, Elvira Zea de Samper, quien fuera copartícipe de su padre en torno de las cuestiones espíritas, podemos conocer lo siguiente:

 

Luis Zea Uribe nació el 29 de agosto de 1872 en la población de Titiribí, departamento de Antioquia y muere el 24 de abril de 1934; hijo de Aureliano Zea Arango y  Paulina Uribe Otero.

 

Realiza sus primeros estudios en 1887 en su población natal, cursando después su bachillerato en el Colegio del Rosario en Bogotá. Ingresa a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional en el año de 1892, donde concluye su carrera para graduarse con el título de Doctor en Cirugía, el 16 de febrero de 1898.

 

Contrajo matrimonio con Clorinda Hernández Ospina, el 18 de febrero de 1898. Realizó estudios en varios centros científicos de Europa y  en el año de 1900, Francia le otorga el título de: “Oficial de Instrucción de la Academia Nacional de Medicina de París”.

 

Obtiene el premio a concurso abierto por la Sociedad Astronómica de Francia, por su trabajo sobre la Constelación de la Cruz del Sur y que por tanto, en 1909 ésta lo había acreditado como miembro de aquella sociedad, otorgándole Diploma de Honor.

 

En 1921 viaja a Europa en compañía de su hija Elvira, con el doble propósito de estudiar y publicar su libro ya terminado “Mirando al Misterio”, compendio de sus experiencias y publicado en 1923 bajo la editorial de Paul Leymarie, en la Librairie Des Sciences Psychiques, de París; traducido posteriormente a varios idiomas.

 

Luis Zea Uribe ocupó la Cátedra de Histología en la Facultad de Medicina de Bogotá en 1910. Fue profesor de Bacteriología, llenó una curul en la Cámara de Representantes y en la Asamblea de Cundinamarca ocupó un escaño en el año de 1916. Fue nombrado director del partido liberal en 1932, habiendo fundado con algunos copartidarios en 1927 la Casa Liberal. Fue Director Nacional de Higiene y para el Congreso Interplanetario que el gobierno de los Estados Unidos convocara en 1925.

 

Luis Zea Uribe inicia sus actividades con la objetividad del método científico que como médico poseía, sin embargo, como él mismo escribe en su  obra, en el ambiente social en que le tocó iniciar las experiencias espíritas, se hizo difícil reunir personas apropiadas para adelantar estudios sobre la mediumnidad, por ser bastante difundido el temor al ridículo y por creerse que las cuestiones espíritas conducen seguramente a él. Habiendo un sentimiento más generalizado en ese entonces,  que  se  opone   de lleno a esta clase de empresa, y es el temor del clero católico y otras religiones, que ejercen en Colombia mucha presión y difunden insistentemente en las masas la idea de que el Espiritismo  es obra satánica, que produce la locura en quienes lo practican, razón por la cual se le tiene un verdadero horror. Y como cosa curiosa, queremos anotar, por ser un hecho tan actual en 1923 como hoy en el 2005 en Colombia, lo que Luis Zea expresa:

 

“...Y no es raro encontrar por último, aún en personas de refinada cultura, una sensación de miedo para abordar estos hechos, puro y legítimo miedo, tanto más depresivo cuanto más vago es, que se traduce por mostrar terror a las apariciones, hasta el extremo de no querer oír hablar de estas materias.”

 

Utilizándose de la mediumnidad que poseía la esposa como instrumento y sujeto de investigación, quien tenía mediumnidad sonambúlica, Luis Zea Uribe organiza el Grupo de Estudios que estaba conformado por: Ramón López, quien era también Espiritista desde hacia más o menos cuarenta años antes que se iniciaran los estudios con Luis Zea. Para entonces Ramón López tenía sesenta y seis años de edad, conocedor de lenguas modernas, español, francés, inglés, italiano, alemán, griego y latín.

De Ramón López, Luis Zea  se expresa en éstos términos:

 

“...su manera de ser, de absoluta probidad y franqueza, lo ha llevado a no ocultar  sus convicciones, lo que le ha valido el ser señalado entre sus compatriotas, como persona poco afecta a las ideas católicas, hecho que lo coloca en su país en condiciones poco propicias para ensanchar el radio de sus actividades en los trabajos que acomete. De moralidad irreprochable, procede siempre en consonancia con las ideas religiosas de la supervivencia y de la responsabilidad de las acciones humanas, que son las directivas de su ser psíquico, y pasa por la vida haciendo el bien, sin odios, recibiendo con estoica indiferencia los ultrajes y vejámenes que sus creencias le suscitan. Merece bien de su Patria, por ser jefe de un hogar respetable, padre de quince hijos, dos mujeres y trece hombres, todos los cuales viven, y a quienes ha querido educar en los principios del Espiritismo, sin lograrlo de modo total y satisfactorio. La existencia de Don Ramón López se reduce a trabajar sin descanso, a esperar la muerte, que debe traerle un premio a su pura existencia y a sus rudas luchas, y a difundir el Espiritismo, convicción que ha abrazado con el mayor entusiasmo”.

 

Otro Miembro del grupo era José Gómez, de cincuenta años de edad, y  a diferencia de Ramón López, tenia un profundo sentimiento de  incredulidad  a tales fenómenos Espíritas, los cuales consideraba cosa de locos y desequilibrados.  Realizó estudios de Derecho, aunque no los concluyó, pasando luego a dedicarse a la agricultura y obteniendo una grande fortuna, mereciendo respeto en el país y llegando a ocupar el cargo de Ministro de Estado. A pesar de su incredulidad e irreligiosidad iniciales, esto es lo que dice Luis Zea:

 

“Fue don José, entre los del grupo, quien primero se convenció de la realidad de la supervivencia y de la comunicación con los muertos, como que no entró a discutir ni a analizar las diversas teorías inventadas para explicar los hechos, y desde que en su sentir, fueron suficientemente claras las pruebas suministradas por los comunicantes, que para él vinieron casi exclusivamente al principio de las experiencias, entonces se afilió al espiritualismo moderno, doctrina que hoy da forma a su mentalidad filosófico-religiosa y guía todo sus actos.”

 

El tercer miembro fue Rafael Gómez, hermano de José. Rafael era periodista y tenía profundos conocimientos del lenguaje español; poseedor de expresiva riqueza material, era igualmente irreligioso y despreocupado, sin conocimientos profundos a cerca del tema de Espiritismo y la mediumnidad, que casi lo llevan a la exclusión del grupo en formación, sin embargo, por sugestiones espirituales posteriores, recibidas en las sesiones experimentales, Rafael no se retira y pasó a inclinarse fuertemente por los conceptos Espíritas.

 

Luis Zea Uribe era quien tomaba la dirección en las investigaciones y así se expresa en su libro Mirando al Misterio con relación a sus inicios:

 

“En cuanto a nosotros (refiriéndose a él mismo), bueno es dejar constancia de que comenzamos la labor de profundizar los asuntos de la mediumnidad, desde un punto claramente materialista. La situación de espíritu, con que empezó Russel Wallace (*), era la nuestra, porque no había en nuestro entendimiento ni aún el espacio suficiente, para dar cabida a idea alguna sobre la inmortalidad del alma o cosa parecida. Los estudios médicos, y el rudo trabajo profesional, habían hecho tabla rasa de tales ideas, y sin preocuparnos por el hipotético “más allá”, nuestro ánimo reposaba en una actitud de serenidad absoluta respecto a la suerte que corría el individuo, una vez que llegaba la muerte.” (el paréntesis y el asterisco es del autor del presente escrito).

 

Fueron varios años de recolección de datos con relación a los fenómenos espíritas que éste grupo de investigadores en cabeza de Luis Zea Uribe tomaron, y las conclusiones al respecto de la inmortalidad del alma, de la relación de los espíritus con los hombre y toda su consecuencia filosófica, fueron positivas.

 

Después de analizar y poder comprobar la veracidad de las múltiples comunicaciones espirituales (que no reproducimos en éste escrito para no perder el estilo de síntesis), Luis Zea Uribe pasa a la historia como precursor de los estudios espíritas en Colombia; se necesitaba que un espíritu como el de éste hombre naciera en un país tan atrasado como el nuestro para ayudar a su progreso. Sus coterráneos no le creyeron, no le entendieron y no le escucharon, al punto de ser excomulgado por la iglesia católica por el hecho de profesar las ideas espíritas; aunque éste acontecimiento no le ofrecía sufrimiento alguno a su personalidad científica y temperamento fuerte.

 

Ramón de Infiesta, el espíritu que dirige las sesiones que realizara Luis Zea con su equipo de trabajo, se comunica cuatro años después de iniciada las labores, el primero de Junio de 1915, diciendo algunas palabras de las cuales extrajimos éste aparte:

 

“No creáis que todo esto, es beneficio únicamente para vos. Quiero que sepáis que no debéis dejar  para vos solo, los vastísimos conocimientos que poseéis, la palabra convincente y conmovedora, los dotes con que el Ser Supremo os ha favorecido, la figura distinguida, el porte grave. En la cátedra, en la prensa, en medio de las amistades que os asedian, tenéis campo para ir regando la semilla, que fecundará como planta maravillosa, en los cerebros de las venideras generaciones”.

 

Y esas venideras generaciones surgieron, expresando a través del amor lo que ayer se conquistó por el intelecto... Ofrecemos nuestro respeto a esos personajes que se dieron a la tarea de descubrir y demostrar la realidad del Espíritu inmortal, en especial a  Allan Kardec como iniciador en el mundo, Luis Zea Uribe en Colombia... Dos experimentadores que demostraron por el método objetivo la existencia del alma, a los cuales se unieron muchos otros que constataron sus conclusiones; Dos exponentes que escribieron los pasos de la ascensión con sus propias vidas y sufrimientos; dos investigadores que pusieron de relieve la enseñanza espírita como medio de poseer la verdadera felicidad, en una Psicología trascendental, la Psicología del amor. 

 

 

* Alfred Russell Wallace, naturalista británico, junto con el también naturalista británico Charles Darwin, fue uno de los precursores de la teoría de la evolución basada en la selección natural. Aunque ambos científicos llegaron a la misma conclusión independientemente, los extractos de sus manuscritos se presentaron simultáneamente en una reunión celebrada en la ahora famosa Linnean Society de Londres en 1858.  Existen evidencias de que Wallace se hizo Espiritista luego de estudiar con espíritu objetivo y criterio científico los fenómenos de la mediumnidad y la consecuente inmortalidad del alma, venciéndose ante las evidencias de los hechos. (Nota del autor del presente escrito).

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