LAS PERCEPCIONES DE LA MENTE

Ubaldo Rodríguez de Ávila

 

La percepción se ha definido frecuentemente como el conocimiento directo de los objetos y acontecimientos a través de los sentidos. El conocimiento indirecto, sin intervención de los sentidos, como por ejemplo el recuerdo, no es una percepción, sin embargo es muy difícil aislar la percepción de los otros fenómenos psicológicos. Ante una mancha roja y algo redonda, por ejemplo, percibimos una manzana; pero es indudable que reconocemos ese objeto gracias a la experiencia que de él hemos tenido anteriormente. De este modo, la percepción está ligada íntimamente a nuestra experiencia que tenemos del mundo externo, de modo que es imposible percibir algo sin relacionarlo con ella. Por ello, mientras no se tenga la experiencia inicial de algo, sólo tendremos sensaciones de las cosas, siendo este elemento el primer contacto con el mundo. Percepción y sensación son un tanto difícil de separar en el proceso de construcción del conocimiento.

 

Las escuelas materialistas en el estudio de la percepción se centran en un punto concreto, además de otros que no señalaremos para no salirnos de la exposición sintética, como es la invariable necesidad de los sentidos físicos para recibir las impresiones del mundo y convertirlas en percepción, para lo cuál preguntamos: de donde provienen las percepciones de esos niños “superdotados” que terminan en conocimientos muy profundos dentro de la cultura, del arte y la ciencia? De donde procedieron los conocimientos de algunos grandes pensadores  de la historia, que sin tener los elementos que les proporcionaran captar la experiencia por los sentidos físicos, dieron con teorías tan acertadas a cerca la vida y del universo?. Pongamos sólo un caso específico: Nicolas Copérnico en el siglo XVI de nuestra era, nos legó su teoría del heliocentrismo en su trabajo “De la revolución de los Cuerpos Celestes”, echando por tierra el sistema Geocéntrico de Ptolomeo y defendido por  Aristóteles y Tomás de Aquino; de donde provino ese conocimiento si en esa época no había como experimentarlo por medio de los sentidos físicos a falta de aparatos especializados como el telescopio? O el caso de la Gravitación Universal de Newton? Por cuál sentido captó Isac Newton esa fuerza gravitacional de los astros?,  qué decir de la curvatura espacial de Einstein o de los Agujeros Negros de Stephen Hawking? Si las percepciones dadas por la experiencia, que proporcionan un conocimiento son inicialmente canalizadas por los sentidos físicos, y de hecho esto es lo aceptado, de dónde procede el lenguaje matemático? De dónde vino la idea del átomo de Demócrito en un momento de la historia en que no habían los aparatos especiales para su captación? En un ambiente más del común de todas las personas; de donde proviene la diferencia conductual de los niños educados bajo los mismos parámetros de comportamiento de los padres? Y sus diferencias de aptitudes e ideas innatas?

 

No hay una verdad con dos matices y sólo una consideración es cierta si es capaz de resolver todos los problemas con planteamientos lógicos al entendimiento humano. Existe una explicación a estos fenómenos por medio de las percepciones extrasensoriales, aunque algunos niegan la existencia de algún otro sentido en el hombre; pero cómo podremos reconocer su existencia si quizá no hemos desarrollado ese sentido? Y si alguien lo ha desarrollado por qué negarlo? El ojo de un perro no capta el color, y por eso, si el perro tuviese la condición de razonar, podrá decir que los colores no existen por que él no los ve?.

 

Además del sentido extrasensorial de algunos, la doctrina espírita nos habla del fenómeno reencarnatorio, donde el cúmulo de experiencias ya adquiridas en la vivencias anteriores y almacenadas en el inconsciente, son algunas veces sacadas al consciente y manifestadas a través de las llamadas ideas innatas, de las tendencias, más allá de los factores ambientales y genéticos que influyen en el desarrollo de las personas, y cuando ese ser se encuentra aventajado por el tiempo vivido, acumulando experiencia tras experiencia, nacen en la humanidad como esos grandes genios que demuestran una capacidad sorprendente frente al común de las personas. Esto se entiende porque el momento de la creación de los individuos no se hizo al mismo tiempo, Dios está creando constantemente y si un individuo posee más conocimientos que otro, es debido al tiempo que lleva acumulando experiencias a través de las diferentes vidas y su aprovechamiento. No se trata de un acaso de la naturaleza, se trata de construcción individual; Dios da a cada uno las mismas capacidades, las mismas posibilidades de adquirir conocimientos a través de las experiencias, la diferencia está en la forma de su aprovechamiento y del tiempo expresión de cada uno.

 

Hoy notamos la tendencia materialista frente a estos hechos con el surgimiento de las Neurociancias, y conceptos más fríos, no por ello dejan de ser fascinantes, realzan a la experiencia por medio de los sentidos físicos y sólo físicos a una posición casi inalcanzable, poniendo incluso al pensamiento como una especie de segregación hormonal. Veamos algo:

 

En el libro de Ernesto Bozzano “Cerebro y Pensamiento” (*), demuestra con pruebas fehacientes los casos de individuos que conservan su inteligencia y sus procesos psicológicos normales a pesar de la destrucción parcial o total del cerebro. Bozzano reproduce en su libro un caso observado por el Doctor Geley y publicado en su obra “Del Inconsciente al Consciente”, diciendo que “Un joven, Luis B., jardinero de París, había sufrido la oblación de una parte considerable de su hemisferio cerebral izquierdo (Sustancia cortical, sustancia blanca, núcleos corticales) y, a pesar de ello, continuó intelectualmente normal, no obstante la privación de circunvoluciones consideradas como asiento de las funciones esenciales”.  

 

En otro aparte reproduce la experiencia del Doctor Robinson, expuesto por el Profesor Edmundo Pierre en la Academia de Ciencias de París: “Se trata de un individuo de 62 años de edad, y que a consecuencia de una ligera herida en la región occipital, presentó algunas perturbaciones visuales que llamaron la atención; sin embargo no se produjo ningún síntoma alarmante, ni parálisis ni convulsiones. Los demás sentidos permanecieron en estado normal...Al cabo de un año, el enfermo falleció bruscamente a causa de un ataque epileptiforme. Al hacerle la necropsia, el Dr. Robinson comprobó que el cerebro de este hombre tenía la forma de una cáscara muy delgada que, al cortarla, dejó brotar una enorme cantidad de pus...Cómo es posible que una destrucción tan completa del órgano cerebral no haya producido ningún síntoma grave y característico? Y qué se hace, ante un hecho de esta índole, la doctrina de las “localizaciones” que atribuye a las distintas zonas o regiones del cerebro funciones bien determinadas? El Dr. Robinson apoyándose en este caso singular y en los sabios estudios de los doctores Van Gehuten y Pedro Marie, llega  a la conclusión de que esta teoría debe ser revisada. (Annales des sciences Psychiques, 1914, pag. 29)”.

 

El profesor Ernesto Bozzano nos deja este comentario: “...por consiguiente, los casos de esta índole no son literalmente explicables por ninguna hipótesis fisiológica y arrastran a la vasta nada de las teoría erróneas, aquella que afirma que “el pensamiento es una función del cerebro”, y por necesidad nos vemos obligados a reemplazarla por la teoría opuesta, según la cuál el órgano cerebral está invadido y dirigido en sus funciones por algo cualitativamente distinto, donde reside la Consciencia Individual.. .”. o sea, el Espíritu.  

 

*. BOZZANO, Ernesto, Cerebro y Pensamiento y Otras Monografías, Editorial Victor Hugo, Buenos Aires, Argentina, 1962.

 

 

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