NECESIDAD DE ESTUDIAR A KARDEC PARA DISCERNIMIENTO DOCTRINARIO

J. HERCULANO PIRES
J. HERCULANO PIRES

Hay muchas confusiones, hechas intencionalmente o no, entre el Espiritismo y numerosas formas de superstición popular, inclusive las formas de sincretismo religioso afro-brasileño, hoy anchamente difundidas. Adversarios de la Doctrina Espírita acostumbran a generar intencionalmente esas confusiones, con el fin de alejar del Espiritismo a las personas cultas. Por otro lado, algunos espíritas mal orientados, que no conocen la propia doctrina, colaboran en ese trabajo de confusión, admitiendo como doctrinarias las más extrañas manifestaciones mediúmnicas y las más evidentes mistificaciones.

 

Algunos lectores se muestran justamente alarmados con la amplia aceptación que viene teniendo, en ciertos medios doctrinarios, prácticas de Umbanda y comunicaciones de Ramatis. Y nos escriben al respecto, pidiendo una opinión nuestra sobre esos asuntos. En verdad, ya escribi­mos numerosas crónicas acerca de la necesidad de vigilancia en los medios espíritas, de mayor y más seguro conocimiento de nuestros principios, y apuntando los peligros derivados del entusiasmo fácil y de la aceptación apresurada de ciertas innovaciones. Pero, para atender a las solicitudes, volveremos hoy al asunto.

 

Kardec decía, con mucha razón, que los adeptos demasiado entusiastas son más peligrosos para la doctrina que los propios adversarios. Porque estos, com­batiendo lo que no conocen, evidencian la propia flaqueza y contribuyen para el esclarecimiento del pueblo, mientras los adeptos de entusiasmo fácil comprometen la causa. Lo que estamos viendo hoy, en el medio espírita brasileño, no es más que la confirmación de esa asertiva del codificador. Espíritas demasiado entusiastas están siempre listos a recibir cualquier “nueva revelación” que les sea ofrecida, y a divulgarla ansiosamente, como verdades incontestables. ¡Qué diferencia entre el equilibrio y la ponderación de Kardec y ese arrojo inútil y prejudicial!

 

En lo tocante a la Umbanda, ya dijimos aquí, numerosas veces, que se trata de una forma de sincretismo religioso, o sea, de mezcla de religiones y cultos, con la cual el Espiritismo nada tiene a ver. Las formas de sincretismo religioso son, prácticamente, las nebulosas sociales donde nacen las nuevas religiones. La Umbanda ya superó la fase inicial de nebulosa, estando ahora en plena fase de condensación. Y por eso ella se difunde con más intensidad. Ya se puede decir que es una nueva religión, formada con elementos de las creencias africanas e indígenas, mezclando las creencias y formas de culto del catolicismo y del islamismo en franco desarrollo entre nosotros. El Espiritismo no participó de su formación, aunque nuestros sociólogos, en general, exactamente por desconocer el Espiritismo, digan lo contrario, pues confunden el mediúmnismo primitivo, de origen africano e indígena, con los principios de una doctrina moderna. Nosotros, espíritas, debemos respetar en la Umbanda una religión naciente, pero no podemos admitir confusiones entre sus prácticas sincréticas y las prácticas espíritas.

 

En cuánto a los mensajes de Ramatis, también tuve­ la ocasión de declarar que se trata de mensajes mediúmnicos para ser examinados. De nuestra parte, los consideramos como mensajes confusos, dogmáticos, basadas en el lenguaje típico de los espíritus pseudo-sabios, a que Kardec se refiere en la escala espírita del Libro de los Espíritus. Llenas de afirmaciones absurdas, e incluso contradictorias, esos mensajes revelan una fuente que debía ser encarada con menos entusiasmo y con más cautela por los espíritas. En general, nuestros compañeros se entusiasman con “las nuevas revelaciones” aparentemente contenidas en las mismas, olvidándose de pasarlas, como aconsejaba Kardec, por el tamiz de la razón.

 

Lo que tenemos que aconsejar a todos, por lo menos a todos los que nos consultan al respecto, es más lectura y más estudio de Kardec, y menos atención a espíritus que todo lo saben y a todo responden con tanta facilidad, usando siempre un lenguaje envolvente, en que no todos saben separar la verdad del error. “El Espiritismo”, decía Cairbar Schutel, “es una cuestión de buen sentido”. Procuremos andar de manera sensata, en la aceptación de los mensajes mediúmnicos.

 

EL MISTERIO DEL BIEN Y DEL MAL.

Artículo 1. S. Bernardo del Campo: Correo Fraterno del ABC, 1992. p. 9-11.

 

Traducción al español: Oscar Cervantes Velásquez

Centro de Estudios Espíritas Francisco de Asís

Santa Marta - Colombia

 

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