EMMANUEL SWEDENBORG

 

Este gran vidente sueco, era muy culto, ingeniero de minas, una autoridad en metalurgia, zoólogo, anatomista y una gran autoridad en física y astronomía. Fue uno de los pioneros del Espiritismo. Vivió en Londres, y a partir de 1787 se manifiesta su mediumnidad.

 

El caso Gothenburg es famoso, donde el vidente observó y describió un incendio en Estocolmo, a 300 millas de distancia con perfecta exactitud, estando en una cena con 16 invitados que sirvieron de testigos. Este caso fue investigado, inclusive, por el filósofo Kant, quien era su contemporáneo.

 

Él verificó, a través de la videncia, que el mundo espiritual, hacia donde vamos después de la muerte, consiste en varias esferas, representando grados de luminosidad y felicidad. Cada uno irá hacia aquella a la que se adapta nuestra condición espiritual. Somos juzgados, automáticamente, por una ley espiritual de similitudes. El resultado es determinado por el resultado global de nuestra vida, de tal manera que la absolución o el arrepentimiento en el lecho de muerte no sirve de mucho. Verificó, en esas esferas espirituales, que el escenario y las condiciones de este mundo era reproducidos fielmente del mismo modo que la estructura de la sociedad.

 

Vio casas habitadas por familias, templos donde realizaban cultos, auditorios donde se reunían para fines sociales y palacios donde debían vivir los jefes.

 

La muerte era suave, dada la presencia de seres celestiales, que ayudaban a los recién llegados en su nueva existencia.

 

Ellos pasaban inmediatamente, por un periodo absoluto de reposo y reconquistaban la conciencia en pocos días. Había ángeles y demonios, seres humanos que habían vivido en la Tierra y que eran almas atrasadas (demonios) o muy evolucionadas (ángeles). Llevan consigo los hábitos mentales adquiridos, sus preocupaciones y sus preconceptos. Todas las criaturas eran recibidas igualmente, fuesen o no bautizadas.

 

Crecían en el otro mundo. Jóvenes les servían de madres mientras llegaban las madres verdaderas. No había penas eternas. Los que se encontraban en el infierno podían trabajar para salir de allá, siempre que quisiesen. Los que se hallaban en el cielo no tenían un lugar permanente: trabajaban por una posición más elevada. Había matrimonios, bajo la forma de la unión espiritual.

 

Él habla de la arquitectura, del artesano, de las flores, de los frutos, de los bordados, del arte, de la música, de la literatura, de la ciencia, de las escuelas, de los museos, de las academias, de las bibliotecas y de los deportes. Los que salían de este mundo viejos y decrépitos, enfermos o deformados, recuperaban la juventud y, gradualmente el completo vigor. Los matrimonios continuaban juntos, siempre que sus sentimientos los atrajeran. En caso contrario, era deshecha la unión.

 

Esto sucedía en 1790, casi 100 años antes de aparecer el Espiritismo con Allan Kardec.

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