HERMANOS DAVENPORT

Ira Erastus Davenport y William Henry Davenport nacieron en Buffalo, en el estado de New York, el primero el 17 de septiembre de 1839 y el segundo el 1º de febrero de 1842. Su padre, descendiente de los primeros colonos ingleses de América, desempañaba un cargo en el Departamento de Policía de Buffalo. Su madre, nacida en Kent, Inglaterra, vino desde muy pequeña a América. En 1846 la familia fue alterada a altas horas de la noche por aquello que describieron como "golpes, cachetadas, ruidos fuertes, rupturas y estallidos". Esto sucedía dos años antes de las manifestaciones ocurridas con las Hermanas Fox.

 

Los dos muchachos Davenport y su hermana Elizabeth, la mas pequeña de los tres, experimentaron colocando las manos sobre la mesa, con la esperanza de que alguna manifestación ocurriese. De pronto, ruidos fuertes y violentos fueron oídos y mensajes eran transmitidos. La noticia se extendió del mismo modo que con las Hermanas Fox, centenares de curiosos y de incrédulos se amontonaban en la casa.

 

Ira desarrolló la escritura automática y distribuyó entre los presentes mensajes escritos con extraordinaria rapidez, conteniendo informaciones que él no podía conocer. Luego siguió la levitación y el muchacho era suspendido en el aire por encima de las cabezas de los que se hallaban en la sala, a una altura de nueve pies del suelo. Después el hermano y la hermana fueron igualmente influenciados y los 3 levitaron en lo alto de la sala. Centenares de ciudadanos respetables de Buffalo fueron citados como testigos de esos hechos.

 

Una vez, cuando la familia almorzaba, los cuchillos, los tenedores y los platos empezaron a volar y la mesa también fue elevada por los aires. En una sesión, poco después de eso, un lápiz fue visto escribiendo a plena luz del día, sin ningún contacto humano. Entonces las sesiones pasaron a ser hechas con regularidad, y comenzaron a aparecer luces, e instrumentos de música que flotaban en el aire y eran tocados por encima de las cabezas de los circunstantes. La voz directa y otras manifestaciones extraordinarias fueron numerosas.

 

Atendiendo el pedido de las inteligencias comunicantes, los hermanos comenzaron a programar los sitios donde serían realizadas las sesiones públicas. Entre tantos extraños, muchos insistían en pedir pruebas. Al principio los jóvenes eran agarrados por personas escogidas entre los asistentes, pero fue considerado insatisfactorio, porque pensaban que aquellos que los agarraban eran compañeros. Entonces pasaron a amarrarlos con cuerdas. La lectura de la lista de las ingeniosas maneras de control que eran propuestas, sin que pudiese haber interferencia, muestra como era imposible convencer a escépticos y presumidos. Desde que un proceso de control daba resultado, otro era propuesto para sustituirlo.

 

Cierto día, los profesores de la Universidad de Harvard examinaron a los jóvenes y los amarraron con 150 metros de cuerda de manera brutal, colocándolos en una sala preparada con muchos agujeros para su observación. Todos los lazos de la cuerda fueron amarrados con hilos de lino y uno de ellos, el prof. Pierce, se aisló dentro de un gabinete, entre los dos jóvenes. Inmediatamente se vio la mano de un fantasma,  mover instrumentos, que eran vistos por el profesor junto a su cabeza o a su rostro. A cada instante él tocaba a los jóvenes con las manos, constatando siempre que estaban inmovilizados. Por fin los operadores invisibles liberaron a los jóvenes de sus amarras y cuando el gabinete fue abierto, las cuerdas fueron encontradas enrolladas en el pescuezo del profesor. Después de todo eso los profesores no hicieron ningún relato. No estaban preparados para el desenlace y ciertamente lo habrían hecho en forma aberrante si hubiesen detectado el mínimo indicio de fraude.

 

Pasaron entonces los Davenport a viajar, haciendo grandes exhibiciones a la manera de espectáculo circense. Alquilaban salones y desafiaban a todo el mundo a ver y asistir a los fenómenos que rebasaban los limites de las creencias ordinarias. No era preciso ser astuto para prever una fuerte oposición: y así aconteció. Más ellos alcanzaron los objetivos que habían previsto los dirigentes invisibles.

 

En Inglaterra, llamaron la atención del público como nunca, para este asunto. Pero no se limitaron a actuar sólo en este país. Estuvieron en Hamburgo y después en Berlín, pero, como los esperaba una guerra (los guías lo tenían previsto), la excursión no fue lucrativa. Gerentes de teatro les ofrecían elevadas sumas para algunas exhibiciones, pero, siguiendo siempre el consejo de su Espíritu Monitor, que les dice que sus manifestaciones debían ser conservadas por encima del nivel de las diversiones teatrales, desde que eran supernaturales ellos rehusaban la invitación.

 

Después de ser visitados por miembros de la familia real, siguieron hacia Bélgica, donde fueron noticia en Bruselas, así como en las principales ciudades. Siguieron a Rusia, donde hicieron algunas sesiones públicas en auditorios y residencias famosas. Después de eso fueron a Polonia y a Suecia, retornando a Londres para nuevas presentaciones.

 

Los Davenport, con su estilo de divulgación de los fenómenos Espíritas, a través de  espectáculos, contribuirían generosamente para la comprensión y la curiosidad acerca del Espiritismo. ¿Payasos? Tal vez haya quien así lo crea, pero difícilmente dejará de avergonzarse algún día por haber empleado tal calificativo.

 

Tomado de la página web: www.feparaná.com.br

 

 

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